España no dispone de suficientes unidades funcionales de ictus

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España no dispone de suficientes unidades funcionales de ictus

Mensaje por Jorge el Lun Nov 03, 2008 1:48 pm



Existe una estrategia nacional pendiente de ser aprobada en el pleno del Consejo Interterritorial

España no pasa de la treintena de unidades de ictus, a pesar de que la atención específica reduce el riego de muerte y secuelas en una tercera parte de los casos, y de que el coste por paciente disminuye en 1.914 euros si se aplica aquélla, según declaró para Redacción Médica el coordinador del Grupo de Estudio de Enfermedades Cardiovasculares de la Sociedad Española de Neurología (SEN), José Álvarez Sabin. Incluso hay listados de los servicios públicos de salud de cada autonomía, caso de la Comunidad de Andalucía, en los que no consta registrada unidad de ictus alguna, de acuerdo con lo expuesto a este diario por Ricardo Bolaños, jefe de Sección de Neurología del Hospital Virgen de Valme (Sevilla), y la presidenta de la Asociación Sevillana de Ictus (Ictus Sevilla), Águeda Alonso.

Preguntado por esta circunstancia, Álvarez Sabin corroboró la “insuficiencia” de este tipo de unidades en la comunidad andaluza, donde su presencia se reduce, todo lo más y según dos fuentes consultadas, a una ubicada en el Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla (en la actualidad sin funcionar debido a carencias en el personal de enfermería) y otra localizada en el Hospital Regional Universitario Carlos Haya de Málaga.

Otro tanto puede decirse de Castilla-La Mancha, que carece de “unidades funcionales” para abordar esta patología, aunque en la actualidad existen al menos dos “en fase de homologación” que se encuentran en centros hospitalarios de Albacete y Toledo, aclaró el director general de Atención Sanitaria y Calidad del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam), Juan Blas.

Para tratar de solventar estas deficiencias, la SEN publicó, en noviembre de 2006, un documento de consenso de título Plan de Atención Sanitaria al Ictus (PASI), explicó Álvarez Sabin, quien lo definió como “un sistema en el que se asegure que todos los pacientes con ictus puedan recibir la atención adecuada en el tiempo adecuado”.

No en vano, todos los especialistas coinciden en la importancia de la vigilancia y anticipación a los acontecimientos en esta clase de enfermos, y ésas constituyen, según Bolaños, las dos principales características que diferencian la atención recibida en las unidades de ictus de la que se recibe en otro lugar o con ayuda de otros procedimientos.

Por esa razón, recordó Álvarez Sabin, existe una estrategia nacional en ictus pendiente de ser aprobada en pleno del Consejo Interterritorial “que incluye la recomendación de que los pacientes con ictus sean atendidos en unidades específicas o que tengan acceso a ellas”.

El “código ictus” forma parte de la cadena asistencial

A tenor de este especialista de la SEN, la cadena asistencial de esta enfermedad funciona en todo el país por medio de la activación del llamado “código ictus”, que consiste en un dispositivo de coordinación entre todos los agentes implicados en aquélla, desde el primer médico que atiende al paciente –por lo general, un profesional de urgencias– hasta el neurólogo que lo asiste tras el ingreso hospitalario, quien permanece informado del proceso desde su inicio. “Se trata de un método –señaló Álvarez Sabin– que funciona en todas las comunidades autónomas y que empezó en Barcelona extendiéndose después al resto de las provincias a partir de 1998”.

Sin embargo, y como queda dicho por su parte, de aquéllas no todas poseen unidades de ictus aun cuando “el riesgo de muerte y de incapacidades como secuela se reduce en una tercera parte y, asimismo, disminuye el coste en 1914 euros si se compara el ingreso en una unidad de ictus con otro en cama hospitalaria”. Además se refirió a las desigualdades a la hora de ser atendido de esta dolencia: “Resulta evidente que, en todo el Estado español e incluso en una misma comunidad, hay una inequidad fundamentada en el lugar en el que se vive”

Para paliar esa inequidad, Álvarez Sabin habló de la telemedicina como opción que posibilita atender al enfermo en otro hospital sin necesidad de que se desplace al que está dotado de unidad específica, y citó a Barcelona como una de las ciudades en las que ya se hace “y funciona bien”.

“Hay unidades de ictus no funcionales que cumplen la misma función”

Por su parte, Blas hizo hincapié en que los parámetros exigidos por las sociedades científicas para la catalogación de “unidad funcional de ictus” responden a una serie de necesidades que, en todo caso, quedan cubiertas para los pacientes en al menos todos los hospitales castellano-manchegos por medio de unidades específicas “que sólo difieren en el nombre”. “Tenemos tres hospitales acreditados para realizar la técnica de la fibrinolisis y somos, además, pioneros en el tratamiento de rehabilitación específica y de recuperación funcional de estos enfermos que es lo que, al fin y a la postre, beneficia de veras al paciente con independencia del tratamiento en fase aguda”, sentenció este directivo del Sescam.

En la misma línea respondió a este periódico el gabinete de comunicación de la Consejería de Salud de La Rioja, otra de las comunidades que no cuenta con unidades de ictus pero sí con “un programa, puesto en marcha este mismo año, de tratamiento fibrinolítico para estos pacientes”.

Y en cuanto a la Consejería de Salud de Andalucía, remitió un comunicado en el que reza que la casi totalidad de los hospitales andaluces “cuentan con equipos multidisciplinares” en los que, bajo la coordinación del neurólogo, se encuentran otros profesionales como “los médicos de cuidados críticos y urgencias, un radiólogo y personal de enfermería”. Asimismo, recordó que el ictus “fue una de las primeras enfermedades abordadas y priorizadas en el programa de Gestión por Procesos Asistenciales Integrados” y citó el Plan Andaluz de Ataque Cerebral Agudo (Placa), que data de 2004 y permite “atender al paciente, establecer el diagnóstico y trasladarlo para su tratamiento en menos de tres horas, límite conocido como ventana terapéutica”.

Pero el portavoz de la SEN consultado destaca dos cualidades que sólo se presupone a las unidades de ictus: “Es una zona cualquiera del hospital destinada exclusivamente a estos enfermos, con personal sanitario formado para ello (médicos, enfermeros, fisioterapeutas, logopedas…) y, en segundo lugar, existe una actuación protocolizada muy bien organizada de modo que no se pierde tiempo en el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad”. Por último, adelantó a este diario la intención de fijar el próximo 20 de noviembre como “día del ictus”, una cita que acaba de convocarse y que tendrá lugar en la Casa de América de Madrid con el lema Un nombre, demasiadas caras para llamar la atención sobre la diversidad de las posibles víctimas de la enfermedad.

FUENTE:redaccionmedica.es
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